viernes, 19 de abril de 2019

Biografías Lectoras



Libros ayer y hoy

Para comenzar a escribir esta biografía, necesariamente debo remitirme a mis primeros años de vida, cuando mi mamá me leía un cuento diferente antes de dormir. A veces tenían menos dibujos, a veces más; pero siempre me gustó la idea de escuchar cada relato.
Algunos años después, cuando tuve 5 años, aprendí a leer sola. Como en el jardín teníamos el sistema de biblioteca móvil; todas las semanas podíamos elegir un libro para llevar a casa y leer. Así es como se me vienen a la mente libros como “Pinocho”, “El gato con botas” o “Las pulgas no andan por las ramas” de Gustavo Roldán.
Con el pasar de los años, me fui adentrando cada vez más en la lectura; cuando ya estaba en primaria, me fasciné con muchos de los libros de Luis Maria Pescetti, como por ejemplo “Natacha” o “El pulpo está crudo”.  Otra autora que seguí mucho en mi infancia, fue a María Inés Falconi con la saga “Caídos del mapa” así como a Liniers con su saga de historietas “Macanudo”.
Para la época de séptimo grado en adelante, comencé a leer libros y novelas más largos, algunos de mis favoritos fueron las sagas de “Los Juegos del Hambre”, “Hush, Hush” y “Maze Runner”, así como “Momo”, “Eleanor & Park” y “La Ladrona de Libros” entre muchos otros.
Recientemente leí “Historias de diván” de Gabriel Rolón y “Toque de queda” de Jesse Ball, un libro que me encantó. Actualmente también me interesan los cuentos de Cortázar y Borges, por la magia de sus relatos. Un libro de Cortázar, que no pude terminar de leer, el cual sigue implicando una frustración para mí, es “Rayuela” ya que lo empecé a leer cuando tenía 12 años y se me hacía muy complejo entenderlo. Igualmente tengo ganas de volver a leerlo.
Casi siempre consigo mis libros en librerías, porque no me gusta tener la presión encima de saber que tengo que devolver el libro y por lo tanto procurar que esté impoluto. Muchas veces presto mis libros, pero siempre a personas cercanas que sé que los van a cuidar. En mi biblioteca no se encuentran todos los libros que leí, ya que muchos fueron prestados, pero igualmente tengo bastantes en exhibición.
No me gusta para nada marcar libros, porque siento que arruina toda la estética del libro en sí. Si hay frases que me llamen la atención, sin duda me las acuerdo, o en todo caso las transcribo, pero no las marco.
En cuanto a la tecnología, siento que no hubo cambios en las formas de lectura, ya que no me gusta la idea de leer en el celular o en e-books. Pero obviamente, en cuanto a rutina de lectura, los cambios son muy notables, ya que muchas veces la tecnología nos distrae de incontables maneras y hace que le dejemos de dedicar tanto tiempo a las demás cosas, por ejemplo a la lectura.
Mi lugar favorito para leer es en los colectivos, sobre todo cuando tengo viajes largos por delante, aunque también me gusta leer en mi cuarto, a la noche. Un lugar donde no me puedo concentrar para la lectura es el parque, me desconcentran los sonidos.
No siento que haya algún libro en particular que me haya “cambiado la vida”; muchas veces los libros nos marcan con pequeñas cosas, pero no hay ninguno con el cual yo haya notado un cambio trascendental en mi vida.
En cuanto a la literatura en la escuela, me parece que es algo fundamental, sea en los primeros años escolares como en los últimos; ya que además de fomentar el pensamiento propio y la imaginación, ayuda a mejorar la ortografía, así como también, quizás sirva para acercar a la lectura a algunos que no lo estaban.
 Leo porque es un hábito que desde chica me lo inculcaron, pero también porque muchas veces es una alternativa para distraernos de las cosas que nos pasan día a día. Aunque muchas veces dejo de leer por no tener el tiempo suficiente, voy a intentar procurar no perder este hermoso hábito nunca.
-Mora Quintans, 4to 1a


1 comentario:

  1. Lo que leímos, el momento y el lugar en que lo hicimos, el recuerdo de esa lectura, dibuja también la propia historia. Cuando los libros están con nosotros desde la infancia, cuando hemos armado un vínculo amoroso con ellos, sutil manera de reeditar el amor de quienes nos los acercaron, leer es entretenimiento y, además, una tarea fascinante, provocadora, apasionante y, muchas veces, reveladora de nosotros mismos.
    Gracias por compartir este retacito de tu historia. Nos seguimos leyendo.

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